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Análisis bioenergético

Beneficios:

Los ejercicios bioenergéticos nos ayudan a DESBLOQUEAR CORAZAS Y DEFENSAS MUSCULARES que se han cronificado en nuestro cuerpo impidiéndonos
liberar las emociones (llanto, voz..).
Evita que éstas se somaticen en nuestro cuerpo creando una enfermedad.

Los ejercicios siempre irán adaptados a nuestra estructura corporal o de personalidad.
Esto se selecciona previamente con el análisis bioenergético.

¿Qué es el Análisis Bioenergético?:

El Análisis Bioenergético es una terapia psicocorporal para ayudar a la persona en sus problemas emocionales desde una perspectiva de unidad corporal, emocional y mental. Es un enfoque encuadrado en la llamada Psicología Humanista.

La Bioenergética tiene sus raíces en el psicoanálisis de Freud y en la vegetoterapia de Wilheim Reich, uno de sus discípulos. Reich se dio cuenta, en su práctica clínica, que hablar de los conflictos era insuficiente para resolverlos. Así, en la década de 1930 incorporó el trabajo con el cuerpo como instrumento terapéutico. Básicamente profundizaba en la respiración para ampliarla y para mejorar e intensificar la vivencia emocional. Posteriormente, en la década de 1950, Alexander Lowen, discípulo y paciente de Reich, quiso ir más allá en su terapia e inició un proceso de trabajo personal que lo llevó, juntamente conJohn Pierrakos, a desarrollar lo que hoy conocemos como Análisis Bioenergético.

Lowen partió de la movilización de su propio cuerpo. Se dio cuenta de que la producción de energía a través de la respiración y el metabolismo, y la descarga de energía en el movimiento son funciones básicas y que, para solucionar los conflictos emocionales, eran necesarias intervenciones corporales más activas y un análisis de la historia psicoemocional más profundo de los que realizaba Reich. También afirmó que el cuerpo y la mente son una unidad y funcionalmente idénticos, es decir: lo que afecta a la mente afecta al cuerpo, y lo que afecta al cuerpo afecta a la mente.

Las diversas etapas de crecimiento de la vida de una persona conllevan situaciones conflictivas, e incluso traumáticas, como pueden ser falta de comprensión, rechazo, desamor, hostilidad, manipulación, etc. por parte de personas significativas. El niño/a intenta protegerse de estas experiencias dolorosas con defensas psicológicas como la negación, la proyección, la represión, etc. y con defensas corporales como es, por ejemplo, tensar la musculatura y las articulaciones de la zona emocional que está en juego. Con los años, estas defensas se convierten en patrones de conducta inconscientes que representan los problemas emocionales que los originaron. Estos patrones son mecánicos, han perdido relación con la situación que los causó y limitan la vida de la persona en el presente.